Ronaldo se despidió del fútbol el pasado lunes. Lo hizo entre lágrimas, con muchos kilos de más, algunas deudas con el deporte que lo elevó a la categoría de héroe y un montón de recuerdos imborrables que le han llevado a ser considerado, por muchos, como el mejor delantero centro de la historia. Era un hombre feliz, que lo era aún más cuando hacía felices a los demás. Y lo hacía jugando al fútbol y marcando goles. Como nadie, por cierto. El brasileño ha dicho basta cuando su cuerpo ya no podía más.
Un problema con el tiroides y su especial manera de concebir el fútbol le han impedido culminar su carrera con los títulos y premios que su calidad merecían. Cruzeiro, PSV, Barcelona, Inter, Real Madrid, Milan y Corinthians han sido los equipos por los que ha pasado, pero su gran devoción siempre ha sido la selección brasileña, con la que fue campeón del mundo en 1994 en Estados Unidos y en 2002 en Japón y Corea, el título más especial de toda su carrera porque significó su vuelta al primer nivel cuando todo el mundo señalaba el ocaso de su carrera por culpa de las lesiones.

fenomeno
ResponderEliminarun fenomeno
ResponderEliminarbla;bla;bla u___u
ResponderEliminarun demonio
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